Subir al Naranjo de Bulnes no es una carrera contra el reloj, pero sí conviene llegar entrenado. La aproximación ya es exigente y, cuando pones la mano en la roca, quieres tener piernas y brazos frescos para disfrutar de la escalada.
Antes de venir, dedica unas semanas a caminar con desnivel y mochila, y si puedes, pisa una vía de varios largos para acostumbrarte a las maniobras de cuerda. No necesitas escalar un grado alto: en la Directa de los Martínez la clave es moverse con soltura y confianza.
El resto lo ponemos entre los dos el día de la actividad. Como guía, mi trabajo es que llegues a la cumbre con seguridad y que bajes con ganas de volver.



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