La ventana clásica para recorrer los Picos va de junio a octubre. En junio los días son largos y aún queda algún nevero que da un ambiente muy alpino, aunque conviene llevar el material adecuado.
Julio y agosto son los meses más estables y con los refugios a pleno rendimiento; a cambio, hay más gente. Septiembre suele ser mi favorito: buen tiempo, menos afluencia y una luz preciosa al atardecer.
Octubre puede regalarte días memorables, pero hay que estar atento a la meteorología. Sea cuando sea, adaptamos el itinerario para aprovechar lo mejor de cada época.



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